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Si bien el año pasado México no volvió a cumplir la tan esperada meta de crecer a una tasa de 7% o de generar un millón de empleos, el país registró, por mucho, el mejor desempeño económico de los últimos seis años.
La economía, de acuerdo a estimaciones preliminares de la Secretaría de Hacienda, creció a una tasa de 4.8%, su mayor ritmo desde 2000; al tiempo que se crearon casi 880,000 empleos, el crecimiento anual más alto en la historia del país.
Además, el crédito bancario, un ingrediente esencial para promover la inversión y el consumo, creció a una tasa de 30%, impulsado en gran medida por el fuerte crecimiento de los créditos hipotecarios (63%) y el crédito al consumo (40%). De ahí que, el desempeño económico del país en 2006 fue, de acuerdo a algunos economistas, bueno.
“La economía cerró bien”, dijo Octavio Gutiérrez, economista del banco BBVA Bancomer, el más grande de México. “En cuanto a los hilos que puede manejar el gobierno el resultado creo que es satisfactorio”.
La lista de indicadores macro-económicos de 2006 respalda la percepción, que comparten algunos economistas e inversionistas, de que el año pasado el país tuvo, al menos a nivel general, un buen comportamiento económico.
Para muestra varios botones:
· El gobierno reportó un superávit fiscal de 0.23% del Producto Interno Bruto, el primero desde 1996.
· Los ingresos públicos representaron 24.5% del PIB, el nivel más alto desde 1992
· La recaudación por IVA creció 15.1%
· La recaudación por ISR aumentó 12.4%
· Los precios subieron 4.05%
· Las tasas de interés de corto plazo del gobierno rondó en 7% desde mediados de abril
· La deuda externa neta del gobierno representó 5.3% del PIB, cifra inferior en 2.5 puntos porcentuales con respecto al nivel de 2005
· El gobierno logró vender un bono denominado en pesos a 30 años, el mayor plazo en la historia reciente del país
Estas cifras, aunadas al crecimiento de 48.5% que registró el índice de la Bolsa Mexicana de Valores, dejan en claro que 2006 cumplió con las expectativas de inversionistas y analistas, aún y cuando el año pasado el país vivió una de las elecciones presidenciales más competidas de la historia moderna del país, que muchos temían que contaminara las variables macro-económicas del país. Algo que al fin de cuentas no ocurrió.
Para este año, las perspectivas son ya menos favorables. La desaceleración de la economía estadounidense ha llevado a las autoridades financieras y a Banco de México, así como a los economistas privados, a estimar un menor crecimiento económico para 2007, de entre 3.6% y 3.7%.
El alza en el precio de la tortilla ha también comenzado a generar dudas sobre si la inflación anual podrán mantenerse entre 3% y 4%. Para el gobernador del banco central, Guillermo Ortiz, si bien esas alzas no deben desestimarse, el país está aún lejos de enfrentar un problema inflacionario.
“No hay un aumento generalizado de precios”, dijo Ortiz, durante una conferencia de prensa para revisar las perspectivas inflacionarias del país. “No tenemos un problema general de inflación”.
De cualquier manera, el alza en el precio de la tortilla ha aplazado cuando menos la decisión que todos esperaban que tomará Banco de México de recortar las tasas de interés. Muchos economistas creían que ese recorte podría darse en los primeros meses del año y que con él se daría un nuevo impulso al crecimiento económico del país.
Sin embargo, el impacto que ha tenido el alza en el precio de la tortilla no sólo ha pospuesto ese recorte, sino que incluso algunos creen que el banco central podría elevar las tasas para combatir las posibles repercusiones del alza en el precio de la tortilla en las expectativas inflacionarias.
Ortiz dijo que desde su perspectiva ese incremento de precios aún no repercute en otros precios.
“Esperamos que no haya contaminación”, dijo el gobernador del banco central. “Obviamente que si la hay ajustaremos la política monetaria”.
En 2007, México continuará enfrentando los problemas estructurales que para muchos no permiten que el país crezca a su verdadero potencial, como son mercados laborales rígidos, precios de los energéticos elevados, una pobre recaudación fiscal que detiene la inversión en educación, salud e infraestructura y una excesiva estructura monopólica en varias industrias, como son la telefónica, la petrolera, la cementera, la eléctrica y la televisiva, entre otras.
De ahí que para muchos economistas si bien 2006 dejó un buen sabor de boca desde el punto de vista macro-económico, el país está aún lejos de poder alcanzar su verdadero potencial en materia de crecimiento y desarrollo.
“2006 tiene una buena calificación, pero estructuralmente hay todavía muchas deficiencias”, dijo Gutiérrez. (Sentido Común)